Por Ian Henríquez Herrera

Doctor en Derecho y Magíster en Investigación Jurídica (Universidad de los Andes), Magíster en Derecho Privado y Licenciado en Derecho (Universidad de Chile). Ha sido investigador visitante en la Universidad de Göttingen y en la Universidad Lateranense de Roma. Actualmente, es Profesor de Derecho Civil y de Ética de la Abogacía en la Pont. Universidad Católica de Chile, ejerce libremente la profesión en materias civiles, comerciales y regulatorias y es Consejero Senior de Munita & Olavarría. ihenriquez@ianhenriquez.cl.

 

El efecto relativo de la transacción sobre la base del supuesto carácter intuito personae. Necesidad de una revisión crítica.

Corte de Apelaciones de Santiago. Rol N° 13.251-2017 de 14 de septiembre de 2018.

Introducción.

La Corte de Santiago, conociendo de un recurso de apelación,  hubo de discurrir en torno a los efectos del contrato de transacción, y pese a hacerlos extensivos a un tercero no parte del mismo, en este caso el Fisco, de todas maneras afirmó su carácter intuito personae. ¿Es correcta dicha afirmación?. Se trata éste de un aspecto sobre el cual pareciera no hemos reflexionado de modo suficiente, habiéndonos limitado a reiterar pasivamente una doctrina establecida.

 

El caso y el argumento en entredicho.

El caso es el siguiente: una mujer fue sometida a una cesárea en el Hospital Militar de Santiago. Lamentablemente, el equipo médico, por error, terminada la intervención dejó en el interior de la paciente un insumo, lo cual, como era de esperar, implicó padecimientos y una segunda operación para extraer el cuerpo extraño. La paciente demandó al hospital por el hecho de su dependiente, y a ambos solidariamente la indemnización de los perjuicios. Luego, la paciente transigió con el médico (dependiente), y renunció la acción contra él. La controversia en apelación decía relación con el alcance de la transacción, el que la Corte hizo extensivo al Fisco. Con todo, expresamente el tribunal de alzada afirmó la naturaleza intuito personae del contrato de transacción cual es el punto que ahora nos importa relevar:

“6° Que sobre el primer orden de materias cabe señalar que efectivamente, la transacción es un contrato intuito personae, de manera que tal como lo sostiene el artículo 2461 del Código Civil, aquélla no surte efecto sino entre los contratantes, sin perjuicio de los resortes propios de la novación en caso de la solidaridad”.

Ya sabemos que, pese a esta consideración, de todas maneras la Corte aplicó los efectos extintivos de la transacción al otro codemandado solidario, en este caso el Fisco. No nos adentraremos, en esta ocasión, en el análisis de las razones para ello (entre las cuales, no cabe descartar el que precisamente se tratara del Fisco). El argumento que quisiéramos poner en entredicho es que la transacción se trate de un contrato intuito personae.

 

La base doctrinal del argumento.

Antonio Vodanovic en su monografía sobre el contrato de transacción, que en la literatura chilena es obra de referencia, señala expresamente el carácter intuito personae de la transacción, y sobre la base de ello explica los efectos específicos de este contrato en el caso de la solidaridad:

“154.a) Efectos de la transacción consentida con un deudor solidario, sin que haya novación.- Es regla que cuando una obligación solidaria se extingue por uno de los codeudores, se extingue respecto de los demás, ya que todos deben una sola prestación o, si se prefiere, un objeto único. Sin embargo, tal constante que se da respecto a cualquier medio de extinguir las obligaciones, se rompe frente a la transacción. Esta, en razón de ser un contrato intuito personae, si es consentida por uno de los deudores solidarios, no se extiende a los otros; ella no los aprovecha ni perjudica, salvo que dicha transacción envuelva una novación de la obligación solidaria”[1].

Esta lectura tradicional, no pareciera resistir un análisis crítico de su aserto principal. En efecto, si testeamos una a una las características y consecuencias de los contratos de esa índole, es decir intuito personae, el resultado es que no se verificarían en el caso de la transacción.

 

Las características de los contratos intuito personae no se verificarían respecto de la transacción.

En primer lugar, partamos por lo evidente: la celebración de una transacción no tiene como consideración principal la persona del contratante. Esto es de mero sentido común y lo muestra, además, los usos del tráfico. Quien transige en un juicio no lo hace por la persona de la contraparte, sino porque simplemente es aquella quien ocupa esa posición jurídica, con prescindencia de quién sea ésta.

En segundo término, los tests usuales para calificar un contrato como intuito personae, no quedan satisfechos al aplicarlos a la transacción: la transacción es un contrato susceptible de cederse;  la transacción es susceptible de cumplirse por un tercero; la muerte de una de las partes,  o la extinción o mutación de la persona jurídica no pone término al contrato ni extingue sus obligaciones.

Por otra parte, los mismos derechos litigiosos susceptibles de ser transigidos, podrían ser cedidos previa y sucesivamente, a través de la respectiva cesión de derechos, y cada uno de los titulares podría transigir.

Como es obvio, lo anterior deja a salvo aquellos casos en que lo transigido sea intuito personae; lo cual es, desde luego, diverso a sostener que el contrato de transacción per se revista ese carácter.

Para evitar equívocos innecesarios, a riesgo de perogrullo, cabe mencionar que cosa muy distinta es que la regla del artículo 2.465 del Código Civil torne aplicable el error en la persona al contrato de transacción, y que presuma, legalmente y no de derecho, que se transige en consideración a la persona de la contraparte. De ello no se sigue su naturaleza intuito personae[2].

Parece claro, entonces, que el argumento que sostiene el carácter intuito personae de la transacción es deficitario. Sin embargo, sería interesante analizar con mayor detalle la relación de este argumento con la limitación del efecto absoluto de la transacción a la deuda solidaria en caso de novación. Probablemente, el error del que adolece dicho argumento sea de mayor envergadura.


[1]Vodanovic, A., Contrato de transacción, Santiago de Chile, Conosur, 1985, 150-151. En el mismo sentido: Figueroa, A., Crítica a la jurisprudencia sobre el contrato de transacción, Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1958, 121.

[2]En contra: Rosetti, J., De la transacción, Santiago de Chile, Editor Antonio Poupin, 1928, 32.