1. Corte Suprema. Homicidio simple. Apreciación del concepto de necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler ataque en la legítima defensa. Procedencia de justificación de legítima defensa.

2. Corte de Apelaciones de Concepción. Homicidio simple. Requisitos de procedencia de la eximente de legítima defensa. Necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión ilegítima. Reacción del imputado en la forma en que lo habría hecho un agredido razonable al momento del ataque.

3. Corte de Apelaciones de San Miguel. Homicidio simple. Racionalidad y proporcionalidad del medio empleado para repeler la agresión. Legítima defensa consiste en repeler la agresión, no en evitarla.


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1. Corte Suprema.

Homicidio simple. Apreciación del concepto de necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler ataque en la legítima defensa. Procedencia de justificación de legítima defensa.

Fecha: 18/10/2018

Ver Cita Online: CL/JUR/5894/2018

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Hechos:

La defensa del sentenciado deduce recurso de casación en el fondo en contra de la decisión de la Corte de Apelaciones que confirmó la sentencia de primera instancia, que lo condenaba como autor del delito de homicidio calificado, con declaración que el acusado queda condenado como autor del delito de homicidio simple. Analizado lo expuesto, la Corte Suprema acoge el recurso de casación en el fondo y procede a dictar sentencia de reemplazo, absolviendo al recurrente.

Considerandos relevantes:

SEXTO: Que, en relación al primer requisito de la justificante de legítima defensa propia del artículo 10 N° 4 del Código Penal, esto es, una agresión ilegítima actual o inminente, el fallo lo da por concurrente, al señalar que “la evidencia reunida demuestra que de parte de la víctima existió hacia la persona del acusado una agresión ilegítima, desde que, sin provocación de éste le lanzó una granada de guerra que explotó, ocasionándole lesiones de carácter menos graves; así se deduce claramente de la versión de lo acontecido que ofrecen los testigos presenciales del hecho. Dicha agresión, por consiguiente, era actual… y extremadamente grave, porque generaba un peligro para la integridad corporal e incluso la vida de los atacados, dada la naturaleza excepcional del armamento usado para proferir daño”. (…)

SÉPTIMO: Que, en ese orden, en cuanto al requisito de la necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler el ataque, como ha dicho esta Corte “La necesidad racional del medio de reacción en la legítima defensa, no supone proporcionalidad matemática de los instrumentos empleados sino, como su propia redacción lo sugiere, razonabilidad… atendidas las particularidades del caso concreto” (SCS Rol N° 6466 05 de 3 de mayo de 2007) y, así, el baremo para dilucidar si la respuesta del acusado era racionalmente necesaria para dicho fin, no puede ser otro en este caso que el medio que (…) utilizó para la agresión, esto es, una granada de guerra, pues la misma sentencia establece que “puesto en la situación en concreto, la persona que huía acababa de agredirlo con una granada, y por ende, ninguna seguridad podía tener el agente que no tuviera o portara algún otro artefacto con el potencialmente pudiera haberlo agredido a distancia”. Tal aserto se reafirma, si se tiene en cuenta que, conforme se tuvo por demostrado, el acusado no participó en la detención de (…) llevada a cabo por (…) y (…), por lo que desconocía si habían sido registradas sus vestimentas previamente, donde pudiera portar más artefactos explosivos u otras armas de fuego. Cabe recordar que “no es necesario que el atentado contra una persona se consume para que tenga derecho a defenderse: basta con que tema un peligro inminente” (Contra Isaías del Carmen Cerda Guzmán, C. Rancagua (1970); RDJ LXVII, 4 291).

Es más, la misma circunstancia de no trepidar (…) en lanzar una granada de guerra en el estacionamiento de un supermercado en horas de funcionamiento de este establecimiento, con el consiguiente peligro para la vida y salud de terceros inocentes, con tal de lograr su huida la misma sentencia reconoce que se trata de una agresión “extremadamente grave, porque generaba un peligro para la integridad corporal e incluso la vida de los atacados, dada la naturaleza excepcional del armamento usado para proferir daño”, razonablemente podían llevarle a creer que, al advertir (…) que el acusado y su acompañante (…) seguían con vida y podían continuar su persecución, podía lanzar otra granada o dispararles, contra ellos o contra el público que transitaba en el lugar.

A mayor abundamiento, no hay constancia de que el mismo (…) resultara afectado por la explosión de la granada, de manera que su estado era igual al que antecedió al estallido, respecto del cual el fallo estableció que “la sola circunstancia de haberse encontrado herida la víctima en la extremidad superior derecha” no implica que estuviera “en situación total de indefensión, tanto así, que en ese estado pudo fácilmente atacar a sus custodios”, es decir, luego de la explosión, (…), de haber portado otro artefacto o arma, no se encontraba imposibilitado físicamente para usarla contra el acusado o terceros.

OCTAVO: Que, entonces, teniendo en cuenta lo antes razonado, esto es, que las circunstancias en que se encontraba el acusado no permitían descartar que (…) persistiera en su agresión, con artefactos explosivos o armas de fuego, contra él o terceros con el objeto de asegurar su huida, impide catalogar el uso de su pistola como un medio irracional o desproporcionado de defensa, aun cuando el disparo se haya efectuado cuando (…) se hallaba de espalda al acusado y, en parecer de la sentencia examinada, emprendiendo su huida, desde que, como se dijo, no podía descartarse que, en el contexto situacional descrito, (…), al advertir durante su huida que el acusado y su acompañante seguían con vida y podían continuar su persecución, lanzara otra granada o disparara contra ellos o contra el público que transitaba en el lugar, para facilitar o asegurar su fuga.

NOVENO: Que, aún más, ha señalado esta Corte que “Para apreciar si hubo necesidad racional hay que tomar en cuenta el estado de ánimo del que se defiende y las circunstancias del hecho” (SSCS de 8 de octubre de 1939, G. 1939, 2° sem., N° 97, p. 395 y de 6 de junio 1944, G. 1944. 1er sem., N° 19, p. 143), por lo que no puede pasarse por alto que el acusado dispara instantes después de haber recibido el impacto de una explosión de granada de guerra, alcanzándole las esquirlas y ocasionándole lesiones (“El artefacto explosiona y las esquirlas alcanzan a los soldados (…) y (…), quedando ambos con heridas”, “ocasionándole lesiones de carácter menos graves”), contexto en el que es esperable y normal que se encontrara sumido en un estado de conmoción y alteración que le impidiera fijar con precisión el lugar exacto del cuerpo del agresor al cual apuntar, y distinguir la posición o inclinación de su cuerpo respecto al suelo al momento de disparar “tendido”, como dice el acusado o “de pie y de espaldas al agente” como señala la sentencia , considerando que, según los dichos del acusado, realiza varios disparos, por lo que la posición e inclinación del cuerpo del agresor pudo variar incluso alternándose desde el primer disparo hasta el que le causa la muerte.

DÉCIMO: Que, de esa manera, las circunstancias fácticas descritas permiten tener por concurrente el requisito de la necesidad racional del medio empleado por el acusado para defenderse de la agresión de (…), al resultar su respuesta proporcional al riesgo que temía podía concretarse a su respecto, como del público que transitaba en el lugar. (…)

DUODÉCIMO: Que lo que se ha venido explicando evidencia que la sentencia impugnada ha errado por falta de aplicación del artículo 10 N° 4 del Código Penal, al desestimar la concurrencia de la causal de justificación de legítima defensa propia, lo cual ha tenido influencia sustancial en lo dispositivo del fallo, desde que ha llevado a imponer una condena a quien ha actuado autorizado por el ordenamiento jurídico, configurándose de ese modo la causal de nulidad del artículo 546 N° 1 del Código de Procedimiento Penal, debiendo en consecuencia ser acogido el recurso, para anular la sentencia impugnada y dictar a continuación la correspondiente sentencia absolutoria.


2. Corte de Apelaciones de Concepción.

Homicidio simple. Eximente de responsabilidad de legítima defensa. Requisitos de procedencia de la eximente de legítima defensa. Necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión ilegítima. Utilización de una cortapluma por parte del imputado para defenderse. Reacción del imputado en la forma en que lo habría hecho un agredido razonable al momento del ataque.

Fecha: 30/12/2016

Ver Cita Online: CL/JUR/8681/2016

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Hechos:

El tribunal de juicio oral en lo penal dicta sentencia absolutoria respecto del delito de homicidio simple. El Ministerio Público recurre de nulidad, pero la Corte de Apelaciones, concordando con los magistrados del tribunal de juicio oral, determina rechazar el recurso deducido.

Considerandos relevantes:

CUARTO: Que de acuerdo a lo prevenido en el artículo10 N° 4 del Código Penal, para que se configure la eximente alegada, la ley exige que concurran las circunstancias siguientes: Primera: Agresión ilegítima. Segunda: Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla. Tercera: Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende. Es respecto del segundo requisito mencionado que el Ministerio Público recurre de nulidad, esto es, necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión. La doctrina enseña al respecto que la necesidad de la defensa ha de juzgarse en relación al bien jurídico que la agresión compromete, lo que determina a su vez la racionalidad del medio empleado para lograr su protección. Un elemento que puede servir de parámetro para apreciar dicha racionalidad es la concurrencia de una cierta proporcionalidad entre el ataque y el medio de defensa empleado, sin que sea necesario que exista en este punto una igualdad matemática de los medios empleados por una y otra parte. De esta forma podría resultar racional defenderse con un arma de fuego ante un ataque con piedras y palos, si del análisis de los antecedentes del caso concreto, se llega a la convicción de que la agresión compromete la vida del que se defiende. Así, la mera desproporción (arma de fuego v/s piedras y palos) no es motivo suficiente para negar la racionalidad del medio. Por ello, la cuestión debe ser resuelta por el juez en cada caso concreto, tomando en cuenta, entre otras circunstancias, la rapidez e intensidad del ataque, el carácter inesperado o no del mismo, las características del agresor, los medios que tenía a su alcance el agredido, así como su estado de ánimo.

Por otra parte, y tal como lo señala la jurisprudencia citada por el mismo recurrente en su libelo de nulidad, esta eximente no tiene carácter subsidiario, por lo que puede aplicarse aun cuando para evitar la agresión ilegítima, existan otros medios que no constituyan un actuar defensivo. De ahí que se sostenga que puede haber legítima defensa incluso si el acometido puede huir y, en vez de ello, decide defenderse. (En este mismo sentido Mario Garrido Montt, Derecho Penal, Parte General, Tomo II y Enrique Cury Urzúa, Derecho Penal, Tomo I) (…)

SEXTO: Que, es en este contexto fáctico, que los sentenciadores ponderaron los requisitos de la legítima defensa, y la necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión, concluyendo que este presupuesto se daba en la especie, en los siguientes términos: “TRIGÉSIMO QUINTO: Que en lo referente a la racionalidad del medio empleado para repeler dicha agresión ilegítima, resultó justificada en la medida que se acreditó con la prueba rendida durante el juicio la naturaleza excesivamente violenta del ataque, no solo por haber sido dos los agresores, quienes propinaron numerosos golpes al acusado, sino también por el empleo de un elemento contundente, al cual denominan “churro”, siendo además relevante al efecto, el bien jurídico que de hecho y en forma natural debe ser protegido, cual fue la integridad física del acusado y de su hijo, habiendo actuado (…) en una forma racional según las circunstancias en que se encontraba, sin poder exigir de su parte en esos momento un razonamiento totalmente calmado, sereno y objetivo”.

Luego, en el mismo considerando, y siempre refiriéndose al requisito de la racionalidad de los medios empleados, los sentenciadores sostuvieron que este elemento no puede ser apreciado en forma abstracta, sino en el caso concreto, “pues el peligro que justifica la defensa de quien es atacado está constituido por la situación que enfrenta en dicho momento, conforme al criterio de un hombre común al enfrentar una situación similar y desde esa perspectiva debe analizarse la necesidad de defensa ante el acometimiento y la consiguiente reacción”.

En el análisis del caso concreto y en base a los hechos acreditados en autos, el tribunal a quo estimó que ante la gravedad de la agresión ilegítima que sufrió el acusado, éste reaccionó de la forma en que lo habría hecho un agredido razonable al momento del ataque “pues se acreditó su inferioridad física, al tratarse de un hombre mayor, el cual era atacado por dos jóvenes con un elemento contundente denominado churro”, sin que pudiera el acusado visualizar en esos momentos otra manera de defender su integridad física, con lo que los sentenciadores dan por concurrente el segundo elemento de la eximente contemplada en el artículo 10 N° 4 del Código Penal.

SÉPTIMO: Que, en base a todas las reflexiones esbozadas, se torna viable concluir que, si bien el hecho materia de la acusación satisface las exigencias del tipo del delito de homicidio, previsto y sancionado en el artículo 391 N° 2 del Código Penal, aparece ejecutado en circunstancias en las cuales concurren los presupuestos de la causal de justificación prevista en el numeral 4° del artículo 10 del Código sancionador, esto es, la de haber obrado el enjuiciado en defensa propia. En efecto, del desarrollo de los hechos se aprecia que la utilización de la cortapluma por el imputado tuvo una clara intención de protegerse, sin que se aprecie una actuación deliberada de matar.


3. Corte de Apelaciones de San Miguel.

Homicidio simple. Requisitos de procedencia de la eximente de responsabilidad de legítima defensa. Racionalidad y proporcionalidad del medio empleado para repeler la agresión. Legítima defensa consiste en repeler la agresión, no en evitarla.

Fecha: 14/07/2016

Ver Cita Online: CL/JUR/4986/2016

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Hechos:

El tribunal de juicio oral en lo penal dicta sentencia absolutoria por los delitos de homicidio simple y delito de lesiones graves. El Ministerio Público recurre de nulidad, pero la Corte de Apelaciones rechaza el recurso deducido.

Considerandos relevantes:

OCTAVO: Que, para la aplicación de la legítima defensa, como causal eximente de responsabilidad, la ley en el artículo 10 N° 4 del Código Penal exige la concurrencia de tres circunstancias: Primera. Agresión ilegítima. Segunda. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla. Tercera. Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende. Preciso es recordar que la legítima defensa es una causal de justificación que protege el interés preponderante del que es ilegítimamente agredido. Así, se ha dicho: “Que la legítima defensa se funda en el criterio de la necesidad racional, en cuanto la reacción autorizada por el ordenamiento jurídico es indispensable para salvar el interés del agredido y amparar al mismo tiempo el orden jurídico que lo protege. La protección de su interés tiene un valor superior al del agresor, por lo que falta en el hecho aquél daño social que justificaría la imposición de la pena en otro caso” (Sergio Politoff, Jean Pierre Matus, Texto y Comentario del Código Penal Chileno, Tomo I, página 128). En otros términos, se ha sostenido: “Dado que el fundamento de la legítima defensa consiste en la necesidad de defender los bienes jurídicos y al mismo tiempo en la necesidad de defender el ordenamiento jurídico (el Derecho no debe ceder ante lo injusto), la eximente tendrá la naturaleza de una causal de justificación. La acción del que actúa amparado por la legítima defensa es lícita.” (José Cerezo Mir, Obras Completas I Derecho Penal, Parte General.

NOVENO: Que, se ha impugnado la racionalidad y proporcionalidad del medio empleado, es decir, si para repeler la agresión de que estaba siendo objeto, el imputado empleó un medio racional. A este respecto se ha señalado: “El defensor puede usar el medio que sea necesario para impedir o repeler la agresión, pero no puede ir más allá de lo estrictamente necesario. Debe recurrir al medio menos lesivo de los que estén a su alcance. La necesidad debe apreciarse, por el juez, ex ante, colocándose en la posición del agredido en el momento que sea inminente o se inicie la agresión, debe tener en cuenta, entre otras circunstancias, la rapidez e intensidad al ataque, el carácter inesperado o no del mismo, las características del agresor, los medios que tenía a su alcance el agredido, así como su estado de ánimo. Tradicionalmente se ha sostenido que existiendo una agresión, el afectado no está obligado a soportarla.

Así, se ha dicho que la exigencia necesidad racional del medio empleado para repeler la agresión no: “significa que corresponde defenderse sólo en el caso de que no cuente con otra alternativa para evitar el atropello, pues siempre se puede huir o renunciar aquello que motiva la agresión pero hacerlo es ceder ante la coacción, y a esto no se está obligado, conforme al N° 4 del artículo 10.Precisamente la legítima defensa consiste en repeler la agresión, no evitarla” (Mario Garrido Montt, Derecho Penal, Parte General, Tomo II), o bien que “ante el injusto de la agresión nadie está obligado a ceder” (Enrique Cury Urzúa, Derecho Penal, Tomo I, página 368).

DÉCIMO: Que conforme a lo razonado precedentemente, este tribunal estima que concurren los requisitos de procedencia de la eximente de responsabilidad criminal de legítima defensa, prevista en el artículo 10 N° 4, 5 y 6 del Código Penal, como lo señaló el Tribunal de la instancia esto es, la agresión ilegítima y falta de provocación suficiente establecidas en el fallo recurrido, como asimismo, la necesidad racional de la defensa, no existiendo en consecuencia la causal de nulidad que se ha hecho valer en el libelo recursivo.