1. Corte Suprema. Autorización para la salida del país de un menor. Tribunal de Casación no puede modificar los hechos establecidos por los jueces del fondo si no hay vulneración de la sana crítica. Apreciación de la prueba conforme a la sana crítica en materia de familia. Interés superior del niño, niña o adolescente constituye un principio fundamental para adoptar cualquier decisión que afecte su vida. Deber de la judicatura de lograr un equilibrio entre el derecho-deber de la madre, quien tiene a su cargo el cuidado personal de los niños y el derecho-deber de estos y de su padre, de mantener un régimen comunicacional que les permita conservar su vínculo filial. Insuficiencia probatoria para acreditar la existencia de un real beneficio que a los niños les reporte la salida del país.

2. Corte de Apelaciones de Arica. Cuidado personal. Cuidado personal de los hijos corresponde a ambos progenitores, para quienes se erige como un deber legal. Interés superior del niño es el único elemento que ha de primar a la hora de decidir sobre el cuidado personal del hijo. No hay elementos de juicio suficientes para atribuir más mérito a un progenitor que a otro para el cuidado de los niños. Suficiencia probatoria para concluir que conceder el cuidado personal de los niños a su madre no redunda en un menor bienestar para ellos, sino que uno mayor.

3. Corte Suprema. Cuidado personal. Eje central en torno al cual ha de girar la determinación de la titularidad y el ejercicio del mismo es el interés superior del niño. Criterios y circunstancias para determinar a quién corresponde el cuidado personal de un menor. Principio de autonomía progresiva. Derecho a la propia imagen. Cuidado personal de los niños como «derecho deber». Ausencia de razones justificadas para alterar el cuidado personal que ha ejercido el padre. Sentencia impugnada que no realizó un debido examen de los criterios o circunstancias establecidas expresamente por el legislador para decidir respecto del cuidado personal de los niños


Estimados usuarios:

Para visualizar estas sentencias debe tener iniciada su sesión en Westlaw, en caso de solicitársele clave OnePass, por favor, comunicarse con nuestra área de servicio al cliente al 22510 5000.


1. Corte Suprema.

Autorización para la salida del país de un menor. Tribunal de Casación no puede modificar los hechos establecidos por los jueces del fondo si no hay vulneración de la sana crítica. Apreciación de la prueba conforme a la sana crítica en materia de familia. Interés superior del niño, niña o adolescente constituye un principio fundamental para adoptar cualquier decisión que afecte su vida. Deber de la judicatura de lograr un equilibrio entre el derecho-deber de la madre, quien tiene a su cargo el cuidado personal de los niños y el derecho-deber de estos y de su padre, de mantener un régimen comunicacional que les permita conservar su vínculo filial. Insuficiencia probatoria para acreditar la existencia de un real beneficio que a los niños les reporte la salida del país.

Fecha Sentencia: 03/03/2022

Cita online: CL/JUR/7668/2022

Ver texto completo

Hechos:

Demandante interpone recurso de casación en el fondo contra la sentencia de la Corte de Apelaciones, que revocó el fallo de primer grado y rechazó la demanda sobre autorización de salida del país de menores. La Corte Suprema rechaza el recurso de casación en el fondo deducido.

Considerandos relevantes.

Cuarto: Que, como ha sostenido reiteradamente esta Corte, los hechos establecidos por los tribunales del fondo resultan inamovibles para este tribunal de casación, el que se encuentra impedido de modificarlos, a menos que se hubiere incurrido en una violación a la ponderación probatoria de acuerdo con la sana crítica, lo que no acontece en la especie.

En efecto, el sistema de apreciación de la prueba consagrado en materias de familia, es el de la sana crítica, descrito en el artículo 32 de la Ley N° 19.968, que permite a los tribunales ponderar los elementos de convicción aportados al juicio con libertad, pero sin transgredir las reglas de la lógica, máximas de la experiencia y conocimientos científicamente aceptados. La recurrente, sin embargo, ha denunciado la infracción del artículo 32 antes mencionado, principalmente, en razón de la omisión de aquellos medios probatorios que acreditarían el contexto en que se desarrolla actualmente la vida de los niños en relación al conflicto de los padres y al beneficio que el viaje les reportaría; sin embargo, de una atenta lectura de la sentencia impugnada, aparece que los considerandos suprimidos no son aquellos que se refieren a antecedentes probatorios, sino que son aquellas conclusiones efectuadas por el tribunal de base incompatibles con lo razonado por la sentencia impugnada. De este modo, el desarrollo de la infracción alegada se limita a consignar la disconformidad con la apreciación efectuada por el tribunal, la que desde su perspectiva no resulta lógica ni prudente, y luego a efectuar su propia y particular ponderación de la prueba, que la conduce, ciertamente, a concluir hechos distintos a aquellos asentados por la judicatura del fondo.

En tales circunstancias y tratándose de una discrepancia en la valoración de la prueba, ha de desestimarse la existencia del vicio alegado.

Quinto: Que, por su parte, en los juicios sobre materias de familia el interés superior del niño, niña o adolescente constituye un principio fundamental para adoptar cualquier decisión que afecte su vida. Dicho principio, aunque difícil de conceptualizar, alude al pleno respeto de los derechos esenciales del menor de edad, y su finalidad cubre el desarrollo de sus potencialidades y la satisfacción de sus necesidades, en los diferentes aspectos de su vida.

Sexto: Que para conseguir ese objetivo, atendida la pluralidad de sus fines, es necesario tener en cuenta los derechos y deberes de los padres. De este modo, los artículos 3.2 y 9.1 de la Convención sobre los Derechos del Niño señalan que los Estados partes deben velar porque el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de éstos; y obliga a que mantenga relaciones personales y contacto directo con ambos padres de manera regular, salvo si ello es contrario al interés superior del infante o adolescente.

Séptimo: Que, por consiguiente, corresponde a la judicatura conjugar convenientemente esas disposiciones internacionales ratificadas por Chile y la normativa interna, a fin de lograr un equilibrio entre el derecho deber de la madre, quien tiene a su cargo el cuidado personal de los niños y el derecho deber de estos y de su padre, de mantener un régimen comunicacional que les permita conservar su vínculo filial. En la especie, dicha colisión deberá ser resuelta bajo el prisma del interés superior de los niños, que tendrá como norte lo dispuesto en el artículo 49 de la Ley N° 16.618 en lo que se refiere al beneficio que le pudiere reportar su salida del país.

Octavo: Que, en ese contexto, y tal como fue referido por la sentencia impugnada, la parte demandante no logró acreditar la existencia de un real beneficio que a los niños les reporte la salida del país y que, consecuentemente, amerite la autorización, como lo exige el artículo 49 de la Ley N° 19.968, máxime si en la especie el fallo impugnado dejó asentado como hecho de la causa que el demandado tiene una presencia importante en la vida de sus hijos y que existen en el país condiciones similares para ellos, que las que existirían en los Estados Unidos de América.


2. Corte de Apelaciones de Arica.

Cuidado personal. Cuidado personal de los hijos corresponde a ambos progenitores, para quienes se erige como un deber legal. Interés superior del niño es el único elemento que ha de primar a la hora de decidir sobre el cuidado personal del hijo. No hay elementos de juicio suficientes para atribuir más mérito a un progenitor que a otro para el cuidado de los niños. Suficiencia probatoria para concluir que conceder el cuidado personal de los niños a su madre no redunda en un menor bienestar para ellos, sino que uno mayor.

Fecha Sentencia: 24/02/2022

Cita Online: CL/JUR/7353/2022

Ver texto completo

Hechos:

Demandado interpone recurso de casación en la forma y de apelación contra la sentencia que acogió la demanda y otorgó el cuidado personal de los niños a la madre de éstos y fijó un régimen de relación directa y regular entre los niños y su padre. La Corte de Apelaciones rechaza los recursos deducidos y confirma la resolución impugnada.

Considerandos relevantes.

NOVENO: Que, en la especie, conviene precisar que el cuidado personal de los hijos corresponde a ambos progenitores, para quienes se erige como un deber legal, y no un derecho como se pretende, dentro de cuyo contexto les corresponde velar por que el niño, niña o adolescente, crezca y se desarrolle en las mejores condiciones posibles, siendo este un derecho para estos últimos por cuyo respeto y observación debe procurar el Estado a través de sus instituciones.

DÉCIMO: Que, por consiguiente el objeto del juicio debe radicarse en precisar con la mayor claridad cuál o en qué condiciones los niños lograrán un desarrollo integral o pleno, como lo demanda la legislación internacional y nacional en esta materia, bajo el deber de velar por el interés superior del niño, como sujeto de derecho y no objeto de tutela.

DECIMO SEGUNDO: Que, en ese contexto la Convención establece que los niños y niñas tienen derecho a vivir con sus padres, salvo que ello sea necesario para el interés superior de este, lo que se plasma normativamente en el artículo 9 de la Convención, en relación con el artículo 3° del mismo cuerpo legal.

Ello significa que el interés superior del niño es el único elemento que ha de primar a la hora de decidir sobre el cuidado personal del hijo, con lo cual se pone fin al criterio que todavía solía invocarse pese a las modificaciones introducidas por la Ley N° 19.585 y que giraba en torno la inhabilidad de la madre o del padre para ejercer dicho cuidado. En consonancia con aquello, se establecieron en el artículo 225 2, determinados criterios y circunstancias que los jueces «considerarán y ponderarán conjuntamente» para decidir a cuál de los padres atribuir el cuidado personal del niño o niña, sin que ninguno de ellos tenga prioridad ni menos deban subordinarse a la regla provisoria del inciso 3° del artículo 225 (Corte Suprema, Cuarta Sala, 23 de mayo de 2016, Rol N° 998612016).

DECIMO TERCERO: Que, en este orden de ideas, conviene precisar que de la prueba vertida en este proceso, no se ha podido acreditar que en el actual estado de cosas los niños se han visto vulnerados en sus derechos, como consecuencia de alguna aparente o presunta inhabilidad de la madre originada en su supuesta inestabilidad emocional para ejercer su cuidado, pues ninguna de las aseveraciones que hace el demandado se han acreditado y los informes en que se afirma le atribuyen igualmente responsabilidad a las afecciones que en algún momento sufrieron los niños, cuando establecen que se comprobó negligencia de los padres. Tampoco ha sido posible demostrar que la labilidad de la madre en sus relaciones personales, haya influido en el bienestar o desarrollo de los niños, toda vez que la entrega para el cuidado de los niños por un período de tiempo a la abuela paterna lo fue con la finalidad de mejorar las relaciones entre sus padres, lo que no sucedió, apareciendo que no hay elementos de juicio suficientes para atribuir más mérito a un progenitor que a otro para el cuidado de los niños. Contrariamente, el informe del Programa Rigoberta Menchú sugiere que se acceda a la demanda de la madre por contar en la actualidad con las condiciones y competencias suficientes para ejercer el cuidado personal de sus hijos, cuestión que asimismo se reafirma con la declaración de la testigo Johana Benavides Pinilla.

DECIMO CUARTO: Que, por otro lado no existe prueba que demuestre que la madre hubiere ejercido de manera indebida o inapropiada sus habilidades parentales, sin que pueda cuestionarse esto último por la sola circunstancia de haber permitido el cuidado de los niños por la abuela paterna y la de haber solicitado aquella una medida de protección en contra de la demandante por supuestas amenazas y maltrato, la que terminó rechazada por la Juez de Familia de la ciudad de Concepción, lo mismo que respecto del proceso incoado ante el Juzgado de Garantía de Arica, respecto del cual se comunicó una decisión de no perseverar en la investigación de los hechos denunciados.

DECIMO QUINTO: Que, así las cosas, los antecedentes valorados conforme la sana crítica, sin vulnerar los principios de la lógica, permiten concluir que conceder el cuidado personal de los niños a su madre no redunda en un menor bienestar para ellos, sino que uno mayor, sin que los intereses del padre, por legítimos que aparezcan, sean de relevancia o preponderantes, para decidir la situación futura de la sus hijos.

DECIMO SEXTO: Que, resulta conveniente, además, señalar que no se advierte que el juez hubiere omitido considerar al tiempo de ponderar los factores que lo condujeron a acoger la demanda, aquellos criterios sugeridos por el artículo 225 2 del Código Civil, ni tampoco se visualiza que al momento de ponderar la prueba se hubiere apartado del mérito de ella o contradicho los principios de la sana crítica, desde que si bien establece que los padres se encuentra en situación de ejercer el cuidado personal, no es menos cierto, como, además, se asienta en el presente fallo, que por el interés superior de los niños, éstos alcanzarán un mejor e integral desarrollo, en todos sus aspectos.


3. Corte Suprema.

Cuidado personal. Eje central en torno al cual ha de girar la determinación de la titularidad y el ejercicio del mismo es el interés superior del niño. Criterios y circunstancias para determinar a quién corresponde el cuidado personal de un menor. Principio de autonomía progresiva. Derecho a la propia imagen. Cuidado personal de los niños como «derecho deber».  Ausencia de razones justificadas para alterar el cuidado personal que ha ejercido el padre. Sentencia impugnada que no realizó un debido examen de los criterios o circunstancias establecidas expresamente por el legislador para decidir respecto del cuidado personal de los niños

Fecha Sentencia: 27/01/2022

Cita Online: CL/JUR/7492/2022

Ver texto completo

Hechos:

Demandado y curadora ad litem interponen recurso de casación en el fondo contra la sentencia de la Corte de Apelaciones, que revocó el fallo de primer grado y acogió la demanda de cuidado personal deducida por la madre de los niños. La Corte Suprema acoge los recursos de casación deducidos y dicta sentencia de reemplazo.

Considerandos relevantes.

Octavo: Es así como se constata, según este tribunal a partir de las modificaciones que en materia de cuidado personal introduce la Ley N° 20.680 de junio de 2013, (Roles N° 43.557 2017, N° 1.320 2018, y 8.023 2018, entre otros), que dicho cuerpo normativo supuso un conjunto de mejoras orientadas a perfeccionar el sistema vigente, en términos tales que fuera nítida la opción normativa de que el eje central en torno al cual ha de girar la determinación de la titularidad y el ejercicio del mismo, es el interés superior del niño, lo que viene a desplazar la idea de atribuciones legales o derecho preferente de un padre por sobre el otro, e incorporando instituciones como el principio de la corresponsabilidad en la crianza y educación de los hijos, y el cuidado compartido, en el que destaca la importancia de este derecho deber de los padres para el pleno desarrollo de sus hijos.

En ese contexto, se dijo, que el nuevo artículo 225 2 del Código Civil se estableció con el preciso objeto de explicitar un conjunto de criterios y circunstancias ya manejados por la doctrina y alguna legislación comparada que el tribunal ha de considerar y ponderar, en forma conjunta, para determinar a quién corresponde el cuidado personal de un niño, niña o adolescente que se disputan ambos padres. Dichos criterios son los siguientes: a) la vinculación afectiva entre el hijo y sus padres, y demás personas de su entorno familiar; b) la aptitud de los padres para garantizar el bienestar del hijo y la posibilidad de procurarle un entorno adecuado, según su edad; c) la contribución a la mantención del hijo mientras estuvo al cuidado del otro padre, pudiendo hacerlo; d) la actitud de cada uno de los padres para cooperar con el otro, a fin de asegurar la máxima estabilidad al hijo y garantizar la relación directa y regular, para lo cual considerará especialmente lo dispuesto en el inciso quinto del artículo 229; e) la dedicación efectiva que cada uno de los padres procuraba al hijo antes de la separación y, especialmente, la que pueda seguir desarrollando de acuerdo a sus posibilidades; f) la opinión expresada por el hijo; g) el resultado de los informes periciales que se haya ordenado practicar; h) los acuerdos de los padres antes y durante el respectivo juicio; i) el domicilio de los padres; j) cualquier otros antecedente que sea relevante atendido el interés superior del hijo.

Décimo: A su vez, conviene destacar que el interés superior, comprensivo del derecho a ser oído, tiene su correlato también en el principio de autonomía progresiva, consagrado en el artículo 16 de la Ley N° 19.968, en la letra f) del referido artículo 225 2 y en los tratados internacionales ratificados por Chile y actualmente vigentes.

En la autonomía progresiva, el arraigo resulta ser una piedra o base angular, desde que sobre circunstancias ya asentadas en la forma de vida del infante o adolescente, su entorno, relaciones y vivencias favorables para el desarrollo de su estructura personal, devendrá un continuo vital psíquico y físico que permitirá el gradual y pleno desarrollo como ser humano, priorizando su estabilidad material y espiritual.

Ha de tenerse en cuenta que la identidad personal del ser se construye a partir de los acontecimientos vivenciales, de experiencia y que forman la trama de su biografía como individuo, y se nutre de los elementos comunes a su familia y a los colectivos a los cuales pertenece. Así se posiciona como un ser sociohistórico. (Texto: «Qué es la identidad personal, características y cómo se construye», de Sara Sanchis en https://www.psicologia online.com/que es la identidad personalcaracteristicas y como se construye 5144.html)

Desde allí que el derecho a la propia imagen ha sido entendido por esta Corte como: «una proyección física de la persona, que le imprime a ésta un sello de singularidad distintiva entre sus congéneres dentro del ámbito de la vida en sociedad y que, por consiguiente, constituye, junto con el nombre, un signo genuino de identificación de todo individuo» (C.S. Rol N° 2506 2009 y rol 25362015).

Décimo Tercero: Que el cuidado personal de los niños, como «derecho deber» está integrado por las acciones de cuidar, criar, formar, educar y establecer a los hijos, conducta que conforma un imperativo y prerrogativa de los padres, y al mismo tiempo, un derecho de los hijos, cuyo ejercicio configura el cumplimiento de una obligación.

En el evento que los padres vivan separados, y no exista acuerdo para el cuidado del niño cuyo es el caso de autos se respeta la situación existente, al señalar que los hijos continuarán bajo el cuidado del padre o madre con quien estén conviviendo, privilegiando la manera que en los hechos se ha distribuido esta labor. Así, el juez sólo puede, de manera supletoria y ante la falta de concierto, modificar dicha situación fáctica, mediante la atribución del cuidado personal del hijo al otro de los padres. Lo relevante es que el criterio para la definición de estas situaciones, es la conveniencia del interés superior del niño que se materializa a la luz de las circunstancias concretas. A su vez, como se ha sostenido reiteradamente por esta Corte, el interés superior del niño obedece a la categoría de aquellos conceptos indeterminados o regulativos, que los sentenciadores de fondo son los llamados a configurar y concretar en coherencia con los hechos y circunstancias establecidas. El legislador le entrega al órgano jurisdiccional la calificación de la conveniencia radicada en el interés del hijo, para decidir la atribución de su cuidado personal conforme a los parámetros que contempla el artículo 225 2 del Código Civil. Esto significa que la decisión que resuelva tal controversia, debe ser construida desde el punto de vista de lo ventajoso y beneficioso que será para el hijo el ejercicio de su cuidado por uno u otro padre, es decir, el argumento que dirime la contienda, es aquel que permite discernir lo más conveniente para el niño y su interés (Sentencias Corte Suprema rol 16.275 2016 y ro 39.171 2021)

Décimo Cuarto: Que, es palmario en este orden de ideas, que si bien ambas partes tienen aptitudes para la crianza de sus hijos, no advienen razones justificadas para alterar la situación pretérita como existente al momento de la presente demanda, el arraigo residencial de los niños, los factores relacionales, su entorno y desarrollo vivencial. Ello es más evidente en el caso de la adolescente A.d.M., como se expresó, quién ha tenido problemas de comunicación con su madre y manifestó que deseaba vivir con el padre, habida consignación de que el padre tiene competencias probadas para supervisar la autonomía progresiva de sus tres hijos, con especial énfasis en el campo educacional; correspondiendo propender a una conjunta integración y proyección armónica, como ha venido sucediendo desde siempre.

Por lo tanto, al decidir la sentencia impugnada respecto del cuidado personal de los niños sin realizar un debido examen de los criterios o circunstancias establecidas expresamente por el legislador, y a la luz de los hechos delineados en la sentencia según se ha constatado en el motivo anterior , dicha actividad supone, junto con desatender tales parámetros, afectar la estabilidad de los niños, sobre la base de su interés superior, sin respetar su derecho a ser oído, su arraigo, el desarrollo de su identidad y el principio de autonomía progresiva, desoyendo, con todo, los parámetros específicos previstos en los artículos 222, 225, incisos tercero, cuarto y quinto, y 242, inciso segundo, en relación al artículo 225 2, todos del Código Civil, con infracción también de lo dispuesto en el artículo 16 de la Ley 19.968 y los artículos 3, 9 y 12 de la Convención de los Derechos del Niño, que buscan asegurar, como se dijo, su máxima estabilidad y bien superior.