1. Corte de Apelaciones de Rancagua. Delito de estafa. Concepto y finalidad del principio de congruencia. Sentencia condenatoria no puede exceder el contenido de la acusación. Concepto y elementos -tanto objetivos como subjetivos- que componen el delito continuado. Existencia de dos delitos diferenciados por circunstancias de comisión y épocas de cada uno.

2. Corte de Apelaciones de San Miguel. Violación impropia, reiterada. Sentencia impugnada no ha vulnerado el principio de la razón suficiente. Tribunal ha valorado las pruebas de acuerdo con la sana crítica. Improcedencia de pretender que la niña describa con precisión detalles periféricos. No se ha vulnerado el principio non bis in ídem al aplicar agravante del art. 13 del Código Penal. Concepto y requisitos del delito continuado. Incumplimiento del elemento de unidad de propósito criminal para configurar un delito continuado.

3. Corte Suprema. Abuso sexual. Delito continuado, concepto y requisitos de procedencia. Exclusión de la unidad del dolo implica la reiteración de una conducta delictual. Afectación de la indemnidad sexual a través de acciones separadas en el tiempo, en un distinto contexto situacional y sin unidad de dolo. Improcedencia de aplicar carácter de continuado del delito.


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1. Corte de Apelaciones de Rancagua.

Delito de estafa. Concepto y finalidad del principio de congruencia. Sentencia condenatoria no puede exceder el contenido de la acusación. Concepto y elementos -tanto objetivos como subjetivos- que componen el delito continuado. Existencia de dos delitos diferenciados por circunstancias de comisión y épocas de cada uno.

Fecha Sentencia: 19/07/2021

Cita online: CL/JUR/63876/2021

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Hechos:

Defensa del imputado dedujo recurso de nulidad en contra de la sentencia definitiva dictada por Tribunal de Juicio Oral en lo Penal, que lo condenó por su responsabilidad en calidad de autor de dos delitos consumados de estafa. Analizado lo expuesto, la Corte de Apelaciones rechaza el recurso de nulidad deducido.

Considerandos relevantes.

Quinto: Que, según se ha señalado reiteradamente, y tal como se señala igualmente en el recurso, el alcance del principio de congruencia que se consagra en el inciso primero del artículo 341 del Código Procesal Penal, ha sido fijado por nuestro Tribunal Superior al señalar que » el mencionado dogma se refiere al sustrato fáctico de la acusación, siendo necesario sólo que contenga un hecho básico que sea conceptualmente factible de encuadre típico, para que su correlato resguarde de un modo efectivo el derecho de defensa del acusado que hace posible la contradicción de los hechos incluidos en la formulación de cargos, de manera tal que no toda divergencia en aspectos adjetivos de la situación fáctica disminuye las facultades de la defensa, sólo concurre perjuicio cuando la diferencia es tal, que impide la presentación de pruebas en apoyo de su tesis. En definitiva, lo que se busca es mantener la relación de igualdad entre los hechos por los cuales fue acusado el imputado y aquellos por los cuales fue efectivamente condenado, «a fin de que tenga conocimiento preciso de los hechos que se le imputan y la información necesaria que permita una efectiva defensa» (Andrés Rieutord Alvarado: «El Recurso de Nulidad en el Nuevo Proceso Pena, Editorial Jurídica, primera edición, año 2007, p. 76).» La garantía judicial de que se trata, asegura la concesión al inculpado del tiempo y los medios adecuados para la preparación de su defensa (artículo 8.2 letra c) de la Convención Americana de Derechos Humanos) e implica la prohibición de sorpresa que perturbe el derecho de defensa material de que es titular todo inculpado de un delito. En conclusión, el principio de congruencia procura evitar la lesión de los derechos del encartado, por lo cual no debe encontrar en el debate variaciones al marco fáctico, que constituyan sorpresas y le impidan el ejercicio de la defensa ya que de poco serviría ser oído sobre una acusación o cargo que pueda ser mutada y convertirse en otra diferente. (Julián Horacio Langevin: Nuevas Formulaciones del Principio de Congruencia: Correlación entre Acusación, Defensa y Sentencia, Fabián J. Di Plácido Editor, 2007, p. 47).»(Corte Suprema Rol N° 5201 2009).

La sentencia condenatoria no podrá exeder el contenido de la acusación, en consecuencia, no se podrá condenar por hechos o circunstancias no contenidos en ella.

En tal entendimiento, para que la causal propuesta pueda ser atendida, la variación fáctica consignada en el fallo debe ser idónea para viciar el pronunciamiento, lo que acontecerá cuando medie una alteración trascendental de circunstancias aptas para sorprender a la defensa, que de haber sido conocidas, le habrían permitido representarse otros elementos probatorios y/o argumentos, adecuando su alegato en lo material y técnico, o bien, al mismo imputado para ejercer su derecho a ser oído sobre otros supuestos. Entonces, el reconocimiento de este principio supone que se haga conocer al imputado oportunamente y en forma detallada los hechos que constituyen la base y naturaleza de la acusación, lo cual implica, que pueda contar con información suficiente para comprender los cargos y para preparar una defensa adecuada. La congruencia no es identidad gramatical, es una correspondencia entre los cargos y lo resolutivo del fallo que opera a favor de la defensa, para no ser condenado al margen de lo que postula la acusación.

Décimo: Que, sabido es que el delito continuado no cuenta con consagración legal en nuestra legislación y que corresponde a una creación dogmática y jurisprudencial. Si bien, se han establecido ciertos criterios generales sobre su procedencia, todavía existen variadas discrepancias en la doctrina sobre los elementos que lo componen.

sí, se ha señalado que, no parece posible ofrecer criterios de validez general idóneos para satisfacer dicha pretensión, pues se trata de una cuestión dependiente de la configuración individual de cada prohibición. 913; dichos efectos conviene tener presente, como aproximación, lo siguiente: i) Parece evidente la necesidad de que el conjunto de hipótesis a analizar presenten una estrecha relación en lo referido al título de la incriminación, en la modalidad que adopta la forma de provocar su afectación (pues ahí se define concretamente la prohibición) y en el objeto de la lesión (a propósito del bien jurídico y sujeto pasivo); ii) El nexo en el título de incriminación no supone una estricta equivalencia o identidad, sino una razonable homogeneidad, aspecto sobre el que no parecieran existir grandes diferencias. Lo complejo es resolver las condiciones de dicha homogeneidad sugiriéndose a este respecto considerar que se trate de delitos de la misma especie o de idéntica naturaleza, llegando algunos a exigir la propia identidad en el título de incriminación. 913; este respecto, parece más o menos evidente que la opción del bien jurídico resulta insuficiente, pues constituye una base de mínimos. Por sobre ello se muestra particularmente relevante la exigencia de equivalencia o similitud en las modalidades de comisión, en cuanto se trata de un componente que determina la materialidad de la conducta prohibida (la forma que adopta la lesión cuya ejecución se proscribe). La indiferencia del legislador al respecto (mediante definiciones de conducta de carácter resultativo u otras equivalentes) concede por ello un campo más amplio de operación. Por sobre ello, habrá que atender al ámbito de cobertura que se proponga en particular, lo que tampoco se traduce en una exigencia de identidad. El que la institución se constituya a partir de una relación de interferencia (o insignificancia) respecto de los sucesos de base que lo conforman, explica de manera sencilla por qué no existe problema alguno en acoger un conjunto que incluya figuras especiales y comunes (básicas y calificadas o privilegiadas y entre actos incompletos y consumados, etc.), en la medida en que dicha relación se pueda afirmar. Como indica CURY, no es posible cometer robo sin violar la norma del hurto. La doctrina suele coincidir en este punto, conclusión que no debiera ser considerada aceptable si se sostiene que realmente se trata de un caso de unidad de acción. Esta necesariamente deberá encontrarse referida a una única norma que resulta vulnerada, debiendo por ello ser exigible una identidad absoluta en el objeto lesionado y en el modo comisivo; iii) Finalmente, para sostener la ocurrencia de una única infracción debe necesariamente tratarse de una única lesión (unidad de violación de la norma, unidad de lesión jurídica, etc.), lo que también depende de las características que ofrezca la respectiva descripción en cuanto a la forma como se materializa la afectación del bien jurídico protegido. Lo relevante a este respecto es que esta se deje interpretar como una lesión gradual (y que ha aumentado su entidad o gravedad) y no como una nueva lesión, lo que depende de la aptitud del bien jurídico para admitir una lesión fraccionada o una afectación en diversas entidades. La exigencia de unidad de sujeto pasivo si se trata de bienes altamente personales es a este respecto equívoca, ofreciendo un referente acotado y parcial. (Delito Continuado, Francisco Maldonado Fuentes ).

En relación con este tópico, suele señalarse que para estar en presencia de un delito continuado deben concurrir una serie de requisitos, tanto objetivos como subjetivos. Del primer orden son: la pluralidad de acciones u omisiones, la unidad de ley violada y, para algunos, la identidad del sujeto pasivo. De índole subjetiva es el requisito de unidad de designio, propósito, intención o dolo. También se incluyen en la doctrina ciertos elementos de carácter secundario que, fundamentalmente, permiten dar por establecido alguno de los requisitos mencionados. Aquí se ubican la unidad o identidad de ocasión, la conexión espacial y temporal, y el empleo de medios semejantes. Si bien en nuestro país, la figura del delito continuado no tiene reconocimiento legal, se acepta su aplicación como política morigeradora de penas para casos como los delitos contra la propiedad o en que no existen pruebas para distinguir y separar en el tiempo las diferentes acciones. (Corte Suprema, Rol N° 322 20).

Que, de las consideraciones tanto doctrinarias como jurisprudenciales que se han señalado en el motivo precedente, resulta evidente que la decisión del Tribunal en orden a negar la existencia de una única infracción, ha sido adoptada correctamente, desde que efectivamente en el presente caso no nos encontramos frente a una única lesión gradual (y que ha aumentado su entidad o gravedad), sino con dos lesiones diversas. En efecto, se descarta la existencia de una lesión fraccionada, por el hecho indiscutido de que ambos delitos, por los que ha sido condenado el acusado, se cometieron en un mismo período de tiempo, superponiéndose temporalmente, tal como se reconoce incluso por la defensa en su recurso, aunque esa superposición lo haya sido por un período acotado. De esa forma, se distinguen claramente dos delitos diferenciados por circunstancias de comisión y épocas de cada uno, sin perjuicio de tratarse de víctimas diversas, pero ejecutados de forma tal, que impide considerar una unidad de designio, que estaría dada por el fraccionamiento de la acción para la consecución de un fin específico, como sería en el presente caso la apropiación de una suma única de dinero de parte de las víctimas.


2. Corte de Apelaciones de San Miguel.

Violación impropia, reiterada. Sentencia impugnada no ha vulnerado el principio de la razón suficiente. Tribunal ha valorado las pruebas de acuerdo con la sana crítica. Improcedencia de pretender que la niña describa con precisión detalles periféricos. No se ha vulnerado el principio non bis in ídem al aplicar agravante del art. 13 del Código Penal. Concepto y requisitos del delito continuado. Incumplimiento del elemento de unidad de propósito criminal para configurar un delito continuado.

Fecha Sentencia: 26/04/2021

Cita Online: CL/JUR/51399/2021

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Hechos:

Defensa del sentenciado interpone recurso de nulidad en contra de la sentencia dictada por Tribunal de Juicio Oral en lo Penal, que lo condenó como autor del delito consumado de violación, en carácter de reiterado. Analizado lo expuesto, la Corte de Apelaciones rechaza el recurso de nulidad intentado.

Considerandos relevantes.

Octavo: Que, en definitiva, de la simple lectura de los fundamentos esgrimidos por el tribunal a quo para arribar a su decisión condenatoria, así como del tenor del recurso de nulidad deducido por la defensa, podemos percatarnos de que lo que se impugna con el motivo absoluto de nulidad en análisis es la valoración de la prueba existente en los antecedentes, realizada por los jueces del fondo; como tal valoración no es la deseada por quien recurre, se señala que ésta no se ajusta a los límites de las normas procesales que se invocan.

En efecto, el razonamiento que lleva al tribunal del mérito a su decisión condenatoria es adecuado, siendo factible reproducir tal razonamiento, sin que se aprecie omisión de una exposición clara, lógica y completa de los hechos y circunstancias que se dieron por probadas y de la valoración de los medios de prueba que fundamentaron dichas conclusiones de acuerdo con los principios de la lógica, de la experiencia, técnicos o científicos, indicando, además, las razones legales y doctrinales que sirvieron para calificar jurídicamente cada uno de los hechos y sus circunstancias y para fundar el fallo.

Noveno: Que, por lo demás, en el caso de autos, habida cuenta del ilícito atribuido al encartado violación , la edad de la víctima y el tiempo transcurrido desde la ejecución de aquel, no es posible pretender que los hechos sean descritos por la niña con la precisión que la recurrente pretende, pues, como es sabido, los niños pueden recordar los detalles centrales de un acontecimiento traumático, mas no, necesariamente, los detalles periféricos, debido al incremento de la atención sobre el hecho, o bien, a veces se centran en detalles del acontecimiento traumático que no son significativos para el adulto, como recordar fechas o días determinados, principalmente cuando ha transcurrido bastante tiempo desde la ejecución del mismo.

Así, las cosas, en lo concerniente a la valoración de la prueba, no se advierte infracción alguna al principio de razón suficiente en virtud del cual, «toda cosa tiene su fundamento»; «todo lo que es, es por alguna razón que le hace ser como es y no de otra manera», «todo juicio es verdadero o falso por alguna razón». Conforme a este principio, y como se ha sostenido en anteriores fallos, el razonamiento judicial debe estar constituido por inferencias deducidas adecuadamente de la prueba y derivarse la sucesión de conclusiones que, sobre la base de ellas, se vayan determinando. Cada conclusión negada o afirmada debe responder adecuadamente a un elemento de convicción del que se pueda inferir aquella. De esta forma, la prueba debe ser de tal naturaleza que realmente pueda considerarse fundante de la conclusión, de manera que aquella sea excluyente de la otra (Hegel, Filosofía de la lógica, Editorial Claridad, 2006, pp. 133 134; Maturana, Sana crítica. Un sistema de valoración racional de la prueba, Editorial Thomson Reuters, 2014, pp. 234 240; Cerda, Valoración de la prueba. Sana critica, Editorial Librotecnia, 2008, p. 47 49).

Vigesimoprimero: Que en nuestro ordenamiento jurídico no existe disposición legal expresa que reconozca el concepto de delito continuado. Sin embargo, en la praxis judicial ha recibido acogida. La Corte Suprema ha dicho que el llamado delito continuado no es una teorización a priori, sino que es un caso de unidad delictual debida «al dominio de la voluntad sobre el hecho en procura de la realización del resultado típico», dominio que tiene «la virtud de unificar la acción» (Luis Cousiño, Derecho Penal Chileno. Parte General, Santiago 1975, tomo 1, página 82).

Cualquiera sea el concepto que se tenga acerca de la naturaleza de esta institución, el delito continuado solo puede tener cabida en nuestro ordenamiento jurídico para la aplicación de una pena inferior a la que resultaría de la simple adición de las que corresponderían por todos y cada uno de los actos punibles realizados.

La figura del delito continuado, al no estar prevista en la ley nacional, sólo puede ser admitida in bonam partem, por lo que no es lícito llegar, mediante la estimación del delito continuado, a una condena más grave que la que correspondería si se separasen las acciones para castigar en cada una de ellas una infracción criminal.

Es del caso señalar que la doctrina mayoritaria sostiene que la ratio de esta figura jurídica radica en el menor grado de reproche de quien, no obstante ejecutar una pluralidad de delitos, cede una sola vez a los motivos que lo impulsan a delinquir.

Vigesimosegundo: Que, como se ha dicho anteriormente, suelen mencionarse como requisitos para la existencia de un delito continuado básicamente tres, a saber: i) pluralidad de acciones u omisiones, ii) homogeneidad de los hechos típicos (unidad de lesión jurídica), y iii) factor de unificación o conexión entre las acciones u omisiones.

Con todo, es preciso señalar que el elemento que distingue al delito continuado del concurso material de ilícitos propiamente tal es, fundamentalmente, el factor de unificación que debe existir entre los diversos hechos típicos homogéneos, y que permite tratarlos como un todo y castigarlos como un solo hecho punible, aplicando así una sanción más favorable al encausado.

Como hemos señalado, la doctrina, para establecer la conexión entre los ilícitos que dan lugar al delito continuado, se ha inclinado por factores subjetivos unidad de propósito criminal u objetivos unidad de tiempo, de lugar, de ocasión, etc.. La tesis más acertada parece estar en un punto más intermedio, siendo la «unidad de propósito criminal» el elemento central para la configuración del delito continuado y cumpliendo las circunstancias objetivas un papel puramente indiciario de aquel elemento subjetivo.

Vigesimotercero: Que la «unidad de propósito criminal» presupone tanto un elemento intelectivo representación anticipada de la futura actividad criminal como finalista, constituido por la unicidad del fin perseguido. Por tanto, el referido elemento subjetivo se puede identificar como un programa orgánico de una pluralidad de ilícitos, deliberado por el agente a lo menos en sus líneas generales, antes de la ejecución de los delitos singulares que lo componen.


3. Corte Suprema.

Abuso sexual. Delito continuado, concepto y requisitos de procedencia. Exclusión de la unidad del dolo implica la reiteración de una conducta delictual. Afectación de la indemnidad sexual a través de acciones separadas en el tiempo, en un distinto contexto situacional y sin unidad de dolo. Improcedencia de aplicar carácter de continuado del delito.

Fecha Sentencia: 19/06/2020

Cita Online: CL/JUR/164132/2020

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Hechos:

El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal dicta sentencia condenatoria por los delitos reiterados de abuso sexual en contra de menor de 14 años. Defensa de condenado recurre de nulidad. La Corte Suprema rechaza el recurso nulidad penal deducido.

Considerandos relevantes.

Quinto: Que, el motivo subsidiario del recurso se asila en el artículo 373, letra b) del Código Procesal Penal, por el cual se reclama la errónea calificación de los ilícitos, al sostener que son reiterados, en vez de continuados.

En torno al delito continuado alegado por la defensa, resulta pertinente recordar que su existencia no se encuentra expresamente reconocida en nuestra legislación positiva y que es el fruto de la doctrina y la jurisprudencia. Se habla de delito continuado para referirse a varias acciones ejecutadas en tiempos diversos, cada una de las cuales, considerada en forma independiente, realiza completamente las exigencias de tipos delictivos de la misma especie; no obstante, lo cual han de ser tratadas como un todo y castigadas como un solo hecho punible, en virtud de la relación especial que media entre ellas (Cury, Enrique, Derecho Penal, Editorial Jurídica, 1985, t. II, p. 275). En el mismo sentido: «Con arreglo a ella, (teoría de la alternación) la reunión de los diversos actos aisladamente considerados delitos objetivamente autónomos en una unidad de acción presupone subjetivamente que el autor renueve la misma resolución delictiva o una similar, bajo el efecto motivador de circunstancias equivalente o esencialmente equivalentes» (SCS N° 2.863 2003, de 30 de enero de 2006).

En relación con este tópico, suele señalarse que, para estar en presencia de un delito continuado, deben concurrir una serie de requisitos, tanto objetivos como subjetivos. Del primer orden son: la pluralidad de acciones u omisiones, la unidad de ley violada y, para algunos, la identidad del sujeto pasivo. De índole subjetiva es el requisito de unidad de designio, propósito, intención o dolo.

También se incluyen en la doctrina ciertos elementos de carácter secundario que, fundamentalmente, permiten dar por establecido alguno de los requisitos mencionados. Aquí se ubican la unidad o identidad de ocasión, la conexión espacial y temporal, y el empleo de medios semejantes.

Si bien en nuestro país, la figura del delito continuado no tiene reconocimiento legal, se acepta su aplicación, como política morigeradora de penas, para casos como los delitos contra la propiedad o en que no existen pruebas para distinguir y separar en el tiempo las diferentes acciones.

Séptimo: Que, el delito continuado, sin perjuicio de carecer de consagración legal en Chile, ha significado hondas discrepancias en la doctrina, lo que, como dice el Profesor Eduardo Novoa, hace imposible al intérprete apoyarse en ella con cierta consistencia (Novoa, Eduardo, Curso de Derecho Penal Chileno, Editorial Conosur, 1985, t. II, p. 291), de manera que, de acuerdo a este autor en doctrina debe aplicarse el texto desnudo de la ley positiva vigente y, «para la ley chilena, el que realiza varias acciones distintas que están legalmente tipificadas, comete varios delitos, a no ser que el propio tipo dé a entender claramente que la pluralidad de acciones integra una sola infracción penal» (op. cit. , p. 292), lo que no acontece en la especie.

Octavo: Que, por lo demás, aun aceptándose la posibilidad de entender continuada una determinada conducta prolongada del sujeto activo, en el caso que nos ocupa no puede concluirse que por el mero hecho de repetir entre los años 2009 y 2011 acciones de significación sexual y de relevancia, mediante contacto corporal, con la niña de iniciales C.A.S.C., el agente tuvo un mismo designio crimonoso: simplemente se trata de un sujeto que, aprovechándose de su presencia en la casa de su pareja de entonces, le efectuó tocaciones en diversas partes de su cuerpo, principalmente, en su vagina, conducta que fue en escalada, llegando al final del periodo a frotar su miembro con el cuerpo y la vagina de la niña, excluyendo por ello la unidad del dolo, lo implica, desde luego, la reiteración de una conducta delictual, aun cuando no se pueda saber exactamente el número de veces que ello ocurrió.

Noveno: Que, en consecuencia, en el caso en estudio, se descarta la aplicación del carácter de continuado del delito que se estableció, pues de los hechos que el fallo ha tenido por comprobados, se colige que el agresor afectó la indemnidad sexual a través de acciones separadas en el tiempo, en un distinto contexto situacional y sin unidad de dolo, por lo que el presente acápite del arbitrio tampoco puede prosperar y en consecuencia la causal de invalidación, deducida de forma subsidiaria en recurso de nulidad impetrado por la defensa, será desestimada.