Título del Proyecto:
Derecho a optar voluntariamente para recibir asistencia médica con el objeto de acelerar la muerte en caso de enfermedad terminal e incurable.

Etapa en que se encuentra:
– Segundo trámite constitucional (Senado)
– Primer informe de comisión

Fecha de Ingreso:
Jueves 16 de junio, 2011


Más de tres mil personas respondieron una serie de preguntas relacionadas con la polémica iniciativa. Ahora la Comisión de Salud utilizará esa información para formular indicaciones cuando corresponda.

Categórico parece ser el apoyo de la ciudadanía al proyecto que establece el derecho a optar voluntariamente para recibir asistencia médica con el objeto de acelerar la muerte en caso de enfermedad terminal e incurable.

La norma que cursa segundo trámite y que comenzará a ser analizada por los integrantes de la Comisión de Salud en las próximas semanas, fue sometida a consulta pública en el sitio Congreso Virtual entre el 20 de mayo y el 2 de julio. En ese espacio, un 68% de lo tres mil participantes se mostraron a favor de la idea de legislar.

Esa y otras conclusiones ya se encuentran en manos de los legisladores de la citada instancia. La idea es que las opiniones de los llamados “congresistas virtuales” sirvan de insumos a la hora de elaborar indicaciones a la norma. Ya los congresistas han manifestado su interés de escuchar a numerosos actores, de manera de recoger la opinión de la ciudadanía.

¿QUÉ DICEN LOS QUE ESTÁN A FAVOR?

Aquellos que creen que se debe permitir morir cuando ya no hay posibilidad de sanación argumentan que “es el paciente quien debe consentir en uso de sus facultades”, “la buena muerte es una parte esencial de la buena vida, del buen vivir”, “así como se pide salvar vidas a partir de un trasplante de órganos, parece apropiado tener una legislación que permita en cualquier caso el bien morir”. Muchos hacen referencia a casos personales vividos con familiares.

También los congresistas virtuales vincularon este proyecto con el que actualmente se debate en la Comisión de Salud como es el relativo al reconocimiento y protección de los derechos de las personas con enfermedades terminales, y el buen morir, más conocido como cuidados paliativos (Boletín N° 12507-11). Así manifestaron que “si se pretende avanzar hacia un mejor país y por tanto hacia una sociedad verdaderamente humanitaria, es necesario implementar tanto un buen sistema de cuidados paliativos, como una adecuada ley de eutanasia”.

A su vez, este grupo hizo referencia a la necesidad de establecer a la eutanasia como un derecho fundamental, basado en la libre elección de las personas. Así se enfatizó que esta decisión “no debe pasar por ideologías o creencias de terceros”, por lo que sostienen que “un Estado laico, debe ser garante de esta política”.

¿QUÉ DICEN LOS QUE ESTÁN EN CONTRA?

“No se debe interferir en el curso y fin de la vida de otra persona” es la frase que más se repite entre los congresistas virtuales que se muestran en contra de la idea de legislar.

En esa línea, se plantean argumentos morales, éticos y religiosos del siguiente tipo: “nadie tiene derecho a matar. La eutanasia es un asesinato asistido, inmoral”, “plantear que la dignidad pasa por decidir cuándo se quiere morir, es convertir a la vida en un bien disponible, y no lo es”, “no se debiese abrir la puerta a que el Estado decida qué vidas pueden terminar y cuáles no”, “el proyecto sobre eutanasia es un proyecto de «asesinato indigno» y “un mandamiento claro dice: no matarás. Al hacerlo infringe la ley divina y queda expuesto al juicio de Dios”.

Otra arista de esta interpretación está en las repercusiones que podría tener esta decisión en terceros como son los médicos y profesionales de la salud. En este caso, los participantes aseguraron que “nadie puede obligar a otra persona a convertirse en asesino, aunque el paciente lo pida por diversas causales, porque estaríamos vulnerando la libertad del otro”, “decir que la libertad de la persona incluye decidir cuándo morir y convertirlo en una obligación para los demás, es confundir las cosas”, y “si la eutanasia depende realmente del interesado, es suicidio. Si son otros los que deciden, es asesinato”.

Otras consultas que fueron respondidas a favor, dicen relación con la posibilidad de que los pacientes con enfermedades graves –no terminales- puedan solicitar asistencia médica para morir, el que sean incluidas personas con enfermedades no oncológicas y que sea el propio paciente quien pueda administrarse la sustancia que le ocasione la muerte.

¿QUIÉNES PARTICIPARON?

Tanto hombres como mujeres participaron por igual del sondeo (48,8% ellas y 49,9% ellos). Respecto de las regiones, el 57% mencionó la Región Metropolitana como su lugar de origen o residencia, seguida de Valparaíso con un 11,1%. La región del país con menor participación fue Atacama con un 0,4%. Asimismo, la única región del país que tuvo una mayoría de votos en contra del proyecto fue Tarapacá con un 52,4%.

Ver Boletín N° 7736-11

Fuente: www.senado.cl